Arrieta Tattoo, el arte en tu piel

No es un concierto de Rod Stewart… Marzo 1984, un playback, una actuación en el entonces Instituto Femenino Usandizaga para ayudar a las chicas a ganar un dinerillo para su viaje de Fin de Estudios; muchas gracias Darío Arrieta.

La música, su hobby principal, un grupo, el sonido del bajo y un ambiente en el que los Tatuajes eran habituales.

Por aquel entonces en San Sebastián no había tatuadores y se iba a Francia. Al principio como cliente, luego para aprender. Disfrutaba tanto que acabó adquiriendo un equipo básico y practicaba en su propio cuerpo convirtiéndose en un auto-tatuador fantástico a la vez que profesional.

Por las mañanas trabajaba con su padre en Seguros Arrieta y por las tardes ocupaba un espacio en Gamma. Le encantaba el trato con la gente tanto en oficina como en cabina pero la acumulación de papeles y temas administrativos inclinó la balanza hacia la creatividad.

Sus comienzos fueron por casualidad; a la par que su hermana se adentraba en el mundo de la Micropigmentación.

Brazalete tatuado en 1999 al ritmo de Huey Lewis and the News

Volcado totalmente en los Tatuajes, la lista de espera era increíble, más o menos de dos meses. La clientela demandaba otro tipo de servicios como la colocación de Piercings, no había que cerrar puertas y realizó un curso en Barcelona.

Poco a poco fueron surgiendo más centros de Tatuajes y Piercings, dando a Darío un respiro. Sin abandonar estas técnicas, empezó a formarse en Micropigmentación Estética y entró en el equipo de Eugenia Arrieta en el momento de más auge. Una especialidad que le encantó y hoy en día compagina las tres.

Cuando te apasiona tu trabajo sufres de deformación profesional y Darío disfruta mejorando imaginariamente un tatuaje, perfilando cejas, eyeliner… de la gente que ve a su alrededor.

Con su equipo al hombro, viaja diariamente a centros Estéticos y Médico-Estéticos del País Vasco y Navarra. Su agenda es de lo más variada a la vez que compleja; días de consultas, de tratamientos nuevos o de repasos. La experiencia es nuestra mejor aliada por lo que al final se aprende a maximizar las horas del día, formar grupos de clientes para rentabilizar los viajes y lo más importante la coordinación con las esteticistas para que ningún cliente se quede sin atender…

Un tatuaje no es para siempre… Como toda obra de arte va perdiendo con los años y necesita de conservación y restauración; pero si por algún motivo quieres eliminarlo de tu cuerpo, hoy en día es posible. Varias sesiones, disparos láser rompiendo las partículas del pigmento y tiempos de espera intermedios para que la piel se regenere. Primero desaparecen los negros, luego el resto de colores, los tonos amarillos son los más difíciles. Ten paciencia, conseguirás borrar su huella…

Tanto hablar de tatuajes me está picando el gusanillo, pero, ¿cómo empezar? Aún recuerdo la cantidad de álbumes de fotos que había en la sala de espera de Gamma junto a las revistas de cotilleos. Lo mío no es el dibujo artístico así que le he pedido que me diseñe una mariposa azul; pero hoy por hoy es mucho más fácil perderte navegando en internet, buscar algo que te guste y que Darío lo retoque hasta conseguir lo que quieres… Y aquí me tenéis ‘cazando mariposas’…

 

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