La atracción fatal de Spa

Ya no recuerdo cómo empezó todo, pero creo que fue algo así… Si vamos a Spa podemos aprovechar y pasar unos días en Bruselas… o, ¿fue al revés?.

La elección de este Gran Premio es obvia: un clásico del calendario, un trazado largo y curvas con historia.

Bruselas, Brujas, Gante, Gran Premio de Bélgica… el plan perfecto para una semana.

Después de visto todo el mundo es listo reza el refrán y puede que hayamos pagado la novatada pero una y no más.

Todo estudiado, tren de Bruselas a Verviers y de allí en autobús al circuito, servicio que refuerzan durante la celebración del Gran Premio; en total poco más de 2h, qué más se puede pedir… Al menos que haga buen tiempo, porque la climatología es otra de las sorpresas de Spa.

Llegar al autobús fué tarea fácil y al ver que se trataba de buses de línea, con pocos asientos y mucha gente de pie en plan sardinas en lata, mi primer pensamiento: pues no será un trayecto muy largo… Pero, las apariencias engañan…

Tribuna Eau Rouge
Vista desde el acceso a la tribuna de Eau Rouge

Spa-Francorchamps, un circuito precioso en medio de ninguna parte, entre grandes arboledas, de difícil acceso y atascos gigantescos… Y en efecto así es, a 6kms del circuito nos topamos con el embotellamiento y avanzamos pocos metros tras cada parón. El agobio y nerviosismo hacen su aparición entre los pasajeros, el sol coge fuerza, el sudor se empieza a condensar… A lo largo de los días las reacciones han sido diferentes, pero la falta de civismo el denominador común de las más llamativas. Intentos de abrir las puertas accionando el sistema de emergencia, llegar prácticamente a abrirlas a base de tirones… y, una vez que han conseguido salir, dejar olvidados los restos de comida y bebida que habían consumido en el trayecto.

Cada día cogíamos el tren una hora antes pero el problema persistía, tanto a la ida como a la vuelta. Únicamente el regreso del día de la Clasificación lo hicimos en 2h½ y porque nos marchamos en cuanto terminó; en otros trayectos hemos llegado a tardar casi 5h desde la salida del hotel hasta Eau Rouge.

Camino de Eau Rouge
Subiendo a Eau Rouge

¡Qué bien! Estaréis todos pensando… ¡Ver la carrera desde Eau Rouge!!! El asiento desde esta tribuna hubiera sido perfecto sin la columna que tenía enfrente, el señor alto y ancho que se sentaba delante y las avispas que revoloteaban por la zona. Eso sí, un sector muy animado. Todo el mundo alentaba a su piloto o escudería favoritos, teníamos un director de orquesta para hacer la ola ordenadamente

A pesar de los inconvenientes también hemos saboreado momentos emocionantes y emotivos. La pole número 68 que consiguió Lewis Hamilton igualando el récord del Káiser, el homenaje de Mick Schumaker a su padre, el adelantamiento de Fernando Alonso en la salida, el abandono de Max Verstappen, un incidente entre los dos Force India que provocó la salida del coche de seguridad… 

Decepción e impotencia ante el nuevo abandono del McLaren Honda de Alonso.

Fan Zone
Actuación cómica en la Fan Zone

Pasear por el circuito, en ocasiones a codazos, disfrutando del buen ambiente y alegría de los asistentes, la Fan Zone, los fotógrafos que van de un lado a otro buscando la mejor imagen… dan el toque divertido y festivo al evento.

Walker con bandera a cuadros
Johnnie Walker tampoco se lo quiso perder

Victoria de Lewis Hamilton, Sebastian Vettel en segunda posición y Daniel Ricciardo completa el cajón del podium. 

Así que poniendo toda la experiencia en la balanza me despido de Spa hasta el próximo año, eso sí, en mejores condiciones… Sala VIP con comida y bebidas incluidas, asientos en primera línea, pantalla gigante y comentarista personal, baño privado y un tiempo de desplazamiento récord…

En 2018 disfrutaré del Gran Premio de Bélgica desde el salón de mi casa.

 

 

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