Escuela de Baile Nushu

No lo pienses, contesta rápido… si te digo Samba… tú dices Río de Janeiro y a mí me viene a la mente una persona que he conocido recientemente que lo dejó todo por amor a Brasil.

Quiero presentarte a Ana y su Escuela de Baile Nushu.

Nacida en San Sebastián, con 19 años se trasladó a Barcelona para estudiar Diseño Gráfico porque consideraba que debía tener una profesión. Al mismo tiempo se fue formando en el baile, su gran pasión, y en concreto aquellas disciplinas relacionadas con la feminidad. Una vez terminados los estudios se marcó un objetivo: Si en un año no era capaz de vivir de la danza, trabajaría como diseñadora gráfica.

En 1999 abrió su academia de baile Isadora Bruc en Barcelona. Comenzó con la danza oriental, dando clases de Danza del Vientre, que le llevaron temporalmente a Mallorca y Tenerife. Amplió conocimientos con otros bailes como Bollywood.

Y aquí llega el momento en que nació el interés de Ana por Brasil.

Se fue de vacaciones a Salvador de Bahía con unas amigas. Ana había viajado bastante pero no estaba preparada para lo que sintió cuando pisó Brasil. Una fuerza, una necesidad, un sentimiento de que ese era su sitio, que tenía que mudarse a ese país.

A raíz de este primer viaje se inició en Capoeira que practicó durante 6 años, descubrió la Samba y el Afrobrasileño pero sentía esa necesidad de aprenderlos in situ.

Sentimientos encontrados, miedo, indecisión pero su obsesión seguía ahí. Viajó de nuevo a Brasil, estancias cortas de semanas otras más largas de meses y aprovechaba para formarse en el apasionante mundo de la samba y otras danzas brasileñas que luego impartía en su academia de Barcelona.

Y llegó a Río de Janeiro y fue un verdadero flechazo, ese era su lugar. Le costó tomar la decisión pero finalmente en 2013 se trasladó allí y, a pesar de sus miedos iniciales, lo que iban a ser 6 meses se convirtieron en cuatro años; los más felices de su vida y también los que más anécdotas y aventuras acumulan.

Vista aérea de Río de Janeiro
Foto: tpsdave

Dejar atrás más de 20 años en Barcelona, toda una vida, para mudarse a un país en el que no conoces a nadie, apenas dominas el idioma y no tienes trabajo es una decisión muy difícil pero las ganas de Ana lo superaron todo.

Tuvo que ‘actualizarse’ en diseño gráfico para conseguir un trabajo y vivir sin tocar sus ahorros, quería disfrutar de una experiencia real. Era pobre, no tenía un seguro médico, ni dinero para comprarse unas zapatillas nuevas y menos todavía para salir a cenar a un restaurante por muy barato que éste fuera. La frase ‘Soy pobre pero feliz’ resume a la perfección su paso por Brasil.

‘La vida es algo muy sencillo y nos la complicamos con todas esas cosas que nos parece que necesitamos al compararnos con éste y con el otro.  Allí como nadie tiene nada partes de la misma base, no hay nada; cada uno se tiene a sí mismo, se relacionan unos con otros de una forma muy intensa y les gusta divertirse juntos.’

Brasil es un país muy festivo pero a la vez muy trabajador. Las jornadas laborales son más largas que aquí y hay gente con dos trabajos porque los sueldos son miserables; a veces hasta duermen en la calle de lunes a viernes para ahorrarse los viajes de ida y vuelta en autobús.

Y como no, la fiesta por excelencia es el Carnaval, para ellos marca el comienzo del año…   El 2 de enero empieza el Pre-Carnaval, una especie de calentamiento; la gente se va disfrazando, se celebran eventos todos los fines de semana, alguno entre semana y así hasta la celebración por todo lo alto de los 5 grandes días de Carnaval. Esperar todo un año se les hace muy duro, por eso durante mes y medio más o menos, continúan la fiesta con La Resaca del Carnaval.

Tras tres meses festivos, abril y mayo son la época más triste del año. El verano llega a su fin y aunque en invierno a veces estén a 30ºC, la cantidad de horas de luz es menor y se respira ese ambiente de decaimiento en el ambiente.

Con Junio llegan las fiestas Juninas que celebran las festividades de San Juan, San Antonio y San Pedro. Las calles se llenan de alegría, música, baile y color en una representación de la cultura popular brasileña.

Ana tenía un sueño, desfilar en el Sambódromo Marqués de Sapucaí durante el Carnaval. Una avenida con gradas a ambos lados y que culmina en una plaza coronada por un monumento en forma de M; es el escenario al aire libre por donde desfilan las escuelas de samba y sus carrozas. Algo difícil de conseguir pero no imposible y el sueño de Ana se hizo realidad, y no una, sino tres veces y todas ellas en el Grupo Especial.

Desfile de Carnaval en el Sambódromo de Río de Janeiro
Foto: Mónica Volpin

Las escuelas de Samba se dividen en grupos, algo parecido a las divisiones del fútbol. El Grupo Especial (1ª división) está formado por 12 escuelas y cada año, tras el desfile de Carnaval una de ellas bajará al siguiente grupo y una de éste subirá al primero. Cada escuela suele estar formada por 5.000 participantes y lleva unas 5 carrozas. Se escoge un tema para el Carnaval y los compositores componen canciones entre las que se elige el samba ganador. Y a partir de aquí se empiezan a diseñar los disfraces, las carrozas y se prepara la coreografía representando la letra de la canción.

Para poder desfilar en una escuela hay varias opciones:

  • Ser famoso. Pueden invitarte o pagar por participar; pero Ana no era famosa.
  • Pertenecer a una comunidad. Cada escuela está asociada a una comunidad o barrio. Si perteneces a una tienes el puesto asegurado… tampoco era el caso.
  • Pagar como turista. Hay una serie de alas con disfraces menores en las que no tienes que hacer nada, simplemente pagas y sales pero esto no es lo que Ana buscaba, ella quería bailar y sentir.
  • Algunas de las alas se entregan a escuelas de baile o coreógrafos que buscan gente que quiera participar. Se paga una cantidad simbólica y los ensayos son obligatorios, solo permiten dos faltas justificadas, a la tercera ya no desfilas. Los ensayos duran 3 meses, 2 o 3 horas diarias e incluso algunos ensayos técnicos los domingos… y, por supuesto, los desplazamientos a la comunidad correspondiente van por cuenta de la persona que desfila.

 

El primer año que desfiló, lo hizo en una de las mejores escuelas de samba y para llegar a los ensayos no tenía más remedio que atravesar una Cracolandia, lugar donde se vende crack, la droga más popular de Brasil. Cracudos, los consumidores, vendedores y otras gentes relacionadas con la droga se concentran en esta zona. Atravesarla 3 veces por semana, con luz a la ida, de noche a la vuelta, fue un completo desafío que le costó a Ana unos cuantos sustos que afortunadamente no llegaron a mayores.

Pasados 4 años empezó a plantearse el futuro y pensar en cómo sería su vida allí con 60 años. Veía a gente con dos trabajos a los 80 y aunque hubiera preferido seguir viviendo allí, fue sensata y tomó la decisión de volver a España.

El hecho de haber dejado el nido muy jovencita y el nacimiento de sus tres sobrinos le trajo de vuelta a San Sebastián; sintió la necesidad de ese ámbito familiar. Estar con sus padres y hermanos y poder achuchar a sus sobrinos en lugar de verles a través de una pantalla fueron las notas determinantes.

Han pasado tres años desde su regreso pero para ella parece que fue ayer. Estaba en San Sebastián pero quería sentirse un poco como en Brasil y disfrutar de lo que había aprendido allí.   Y así nació la Escuela de Baile Nushu. Una decoración tropical que recuerda las excursiones que hacía atravesando la selva y llegando a playas maravillosas. En el local hay muchas plantas, el suelo simula arena y un gran mural representa la famosa Mata Atlántica que hoy en día está protegida y únicamente queda en el estado de Río de Janeiro. La sala de baile equivale al esfuerzo, el duro camino recorrido hasta la zona de relax que es el vestuario.

 

Actualmente se ofrecen diferentes bailes:

  • Brasileño: Samba, Danza Afrobrasileña, Maracatu
  • Sensual: Burlesque, Sexy Chair Dance
  • Exótico: Bollywood, Danza Polinesia, Danza del Vientre

 

aunque la idea es que poco a poco la escuela se especialice en bailes brasileños, Samba (Río de Janeiro) y danzas de otros estados, para acabar siendo un referente de la cultura de ese país.

La escuela funciona con bonos mensuales de 4, 8 clases o tarifa plana y puedes combinar diferentes bailes; esa es la recomendación de Ana…

¡Pruébalas todas!

¿Y de dónde sale el nombre de Nushu? El Nushu es un antiguo código de escritura utilizado exclusivamente por mujeres chinas que se extinguió en el año 2004 con el fallecimiento de Yang Huanyi. Ese año Ana estaba preparando un espectáculo y leyó un reportaje sobre éste código secreto y la muerte de Yang. Por el tipo de bailes que enseña la casi totalidad de asistentes son mujeres así que pensó que el nombre de Nushu tenía mucho sentido… desde entonces se le conoce como Ana Nushu y es el nombre que ha elegido para su Escuela de Baile en San Sebastián.

Otra cosa a la que Ana estaba acostumbrada era ir a la playa a diario y buscó aficiones que le ‘obligaran’ a seguir esa rutina. Empezó recogiendo palos que el mar abandonaba en la arena para hacer artesanía; pero al final lo que le ha enamorado ha sido el surf.

Decoración realizada con palos recogidos en la playa y flores confeccionadas con retales de tejido Chita.

Ana es muy creativa y le encantan las manualidades. Se encargó de la decoración de la escuela, hace tocados, tiene una colección de ropa confeccionada con un tejido brasileño llamado Chita y con los retales lo mismo forra unas pulseras, que hace fundas de cojines, flores, cuadros…

La chita se elabora de la misma manera desde hace 200 años, con algodón y estampaciones alegres y coloridas de flores y plantas típicas de los climas tropicales.

Ana con algunas de sus creaciones confeccionadas con tejido Chita.
Tocados o diademas que aprendió a confeccionar durante su estancia en Brasil.

 

Hoy por hoy sus conocimientos de diseño gráfico los utiliza en su propio beneficio, para crear sus páginas webs, diseño del logo, edición de fotos y videos y mantener sus redes sociales.

Por encima de todo la samba es su pasión, un sentimiento que transmite cuando te lo describe como un baile maravilloso, su música alegre, sus letras… es energía, es explosión y la mujer lo vive como una forma de empoderamiento femenino.

Así que a mí que me encanta el baile fui a probar una clase con Ana donde me recibieron con una cálida bienvenida. 75 minutos de Samba, con diferentes pasos y una pequeña coreografía que las expertas seguían con elegancia y sensualidad. Disfruté muchísimo de la clase y me encantó la deshinibición que se percibía en el ambiente, los movimientos y el vestuario elegido.

¡Anímate y ven a disfrutar a Nushu, una escuela de baile diferente!

 

Ana, muchas gracias por tu tiempo, por compartir tu historia en esta ventana, iniciarme en la samba y facilitarme las fotos que han ilustrado esta publicación.

 

6 Replies to “Escuela de Baile Nushu”

  1. Yo también amo la samba. En las clases de Ana he encontrado mis almas gemelas. Es perfeccionista, creativa y apasionada. Siempre es un placer acudir a sus talleres.

    1. Yo fui un día para conocer de primera mano las clases de Ana y me marché con una sensación agradable, muy familiar y me encantó bailar con vosotras!!!

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