Mi granito de arena

El único sonido que atenúa el trinar de los pájaros es el repiqueteo de mis tacones. Suena la sirena de las 12:00h y no se ve un alma. ¿¡Vivo en una ciudad fantasma!?

Donde antes había alegres terrazas llenas de gente ahora no quedan ni las sombras de las mesas; dónde antes los percheros burro vestían la calle con ofertas ahora se ven locales cerrados a cal y canto; dónde antes los comerciantes hablaban de tienda a tienda ahora solo reina el silencio.

Un silencio que asusta, una ciudad vacía que atemoriza y persianas bajadas que dan pavor. Porque no sabemos qué va a pasar, porque no tenemos ni idea de cuándo va a terminar esta guerra contra ese villano invisible… pero seguimos luchando, algunos en primera línea y otros quedándonos en casa.

Imagina por un momento que todo ha acabado y recuperamos nuestra vida.   Dicen que habrá un antes y un después, que ya no seremos los mismos, que nuestras costumbres cambiarán, que evitaremos los abrazos, los besos… ¿nos volveremos una sociedad de no contacto? Ya me estoy yendo por las ramas…

A mí me gusta la vida, el ritmo al que vibraba mi ciudad y que espero recupere, que la chica de la pastelería reciba los pedidos a las 07:00h, que el bar de la esquina me tenga preparado el café según entro por la puerta, que la tienda de ropa de abajo levante su persiana a las 10:30h… Esa es la vida de un barrio, de una ciudad y es el sueño de los pequeños comercios.

A lo largo de estos días me ha alegrado ver muchas iniciativas circulando por las redes apoyando al Pequeño Comercio, al Comercio Local.   ¿Nos vamos de compras desde el sofá? de Ladies in a Balenciaga Dress, el video ‘Hola Vecino’ de Muselines, Gu Bagera de Donosti Foodies enfocado a la hostelería y restauración, el cartel para compartir diseñado por Marta Pineda  y @supportyourlocals_donosti la nueva creación de la diseñadora gráfica Annabell Lieb.

¡¡Un fuerte aplauso para todos ellos!!

El Pequeño Comercio sigue ahí, dedicado ahora a otros menesteres más burocráticos para intentar sobrevivir, pero ahí está y hoy más que nunca necesitan de nuestra ayuda. El día que levanten la persiana querrán que entres, te estarán esperando con los brazos abiertos y confiarán en que tú puedas apoyarles.

Con todo esto, lo que quería contaros realmente es que yo también voy a poner mi granito de arena. Cada día un comercio abrirá para ti. Levantará su persiana para mostrarte su sueño, aquello por lo que ha luchado tanto y que el villano invisible está intentando arrebatarle.

Probablemente la moda sea uno de los sectores más afectados en esta guerra, los que tienen el poder de la distribución se volverán a llevar el gato al agua con grandes ofertas pero el Pequeño Comercio es el que da luz a nuestras calles y ellos también merecen esa oportunidad de recuperación.

Y ahora que la mayoría tenemos más tiempo seguro que has hecho limpieza en casa, cambio de armario y sabes lo que necesitas. Haz una lista y compra con cabeza y no por impulsos como siempre nos recomienda la asesora de imagen Aitziber Badiola.

Cuando todo esto termine, date un capricho. Tómate un buen vino en el bar de siempre en la mejor compañía; saborea ese dulce exquisito con tranquilidad en una terraza o estrena la prenda que has reservado durante estos días.

Te invito a descubrir todo lo que esos pequeños negocios pueden ofrecerte.

Tú puedes ayudarles, si no es comprando, sí compartiendo.

#HOYABROPARATI

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